Un fósil extraordinario de los Pirineos revela cómo era la piel y el patrón de color de los cocodrilos de hace 125 millones de años

17 Jun 2026
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Montsecosuchus depereti vist sota llum ultraviolada, una tècnica que permet destacar detalls invisibles a simple vista Montsecosuchus depereti vist sota llum ultraviolada, una tècnica que permet destacar detalls invisibles a simple vista Adaptat a partir de Castillo-Visa, O. et al

Montsecosuchus depereti visto bajo luz ultravioleta, una técnica que permite destacar detalles invisibles a simple vista.

Un nuevo estudio publicado en Zoological Journal of the Linnean Society describe, por primera vez con detalle, los tejidos blandos preservados en Montsecosuchus depereti, un cocodrilomorfo del Cretácico inferior procedente del yacimiento de la Pedrera de Meià, en la provincia de Lleida. El análisis, basado en luz ultravioleta, aporta nuevas claves sobre la coloración en estos animales, y también respecto a la evolución del sistema respiratorio. La investigación ha sido liderada por el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont.

Hace aproximadamente 125 millones de años, un pequeño cocodrilo murió en las aguas de un lago kárstico próximo a la costa de lo que hoy es el Prepirineo catalán. Su cuerpo se conservó en condiciones excepcionales entre los sedimentos finos de aquella cuenca lacustre, que con el tiempo se convertirían en las calizas litográficas de la Pedrera de Meià, dentro del Global Geoparc Unesco Orígens. El ejemplar, de unos 50 centímetros de largo, catalogado como MGB-512 y conservado en el Museu de Ciències Naturals de Barcelona, fue descubierto hace más de un siglo y estudiado parcialmente en los años 90, pero ahora un equipo de investigación ha logrado extraer información inédita: la morfología y la distribución de sus tejidos blandos.

Durante los trabajos para elaborar una base de datos de los fósiles de las calizas litográficas del Montsec depositados en diversos museos catalanes y europeos, los paleontólogos Óscar Castillo y Jesús Serrano se dieron cuenta de que el holotipo del Montsecosuchus depereti mostraba estructuras que podrían corresponder a tejidos blandos de este animal cuando se exponía a luz ultravioleta. Bajo esta luz, clave en este estudio, los tejidos fosilizados destacan de manera diferente respecto a la roca que los rodea. Esto hace posible ver estructuras que bajo luz normal pasan desapercibidas.

“La luz UV nos permite ver detalles que de otra manera quedarían completamente escondidos en la roca”, explica Óscar Castillo-Visa, primer autor del trabajo.

El esqueleto fósil original de Montsecosuchus fotografiado con luz convencional (adaptado a partir de Castillo-Visa, O. et al)

El esqueleto fósil original de Montsecosuchus fotografiado con luz convencional (adaptado a partir de Castillo-Visa, O. et al)

Gracias a este método, el equipo de investigación ha podido documentar diversos tipos de tejidos blandos, entre los cuales hay escamas epidérmicas. Aunque la especie se conoce desde principios del siglo XX, este nuevo estudio ha permitido describir por primera vez cómo era la piel de este cocodrilo primitivo, mostrando una gran variabilidad de formas y tamaños de las escamas a lo largo del cuerpo o la ausencia de la aleta caudal alta típica de los cocodrilos actuales.

El estudio también apunta a la posible presencia de órganos sensoriales en la piel, en algunas inclusiones de escamas, sobre todo en el cuello, en las extremidades y en los márgenes laterales del tronco y la cola. En los cocodrilos actuales, estos órganos funcionan como receptores del tacto y variaciones de la presión del agua, y también pueden responder a estímulos térmicos y químicos. El hecho de que en Montsecosuchus aparezcan exclusivamente en escamas pequeñas y periféricas podría indicar que estas estructuras evolucionaron inicialmente en zonas localizadas antes de extenderse por toda la superficie corporal en los linajes posteriores.

La luz ultravioleta también ha revelado estructuras cartilaginosas en el tórax, que indican que Montsecosuchus ya disponía de un sistema respiratorio eficiente, parecido en algunos aspectos al de los cocodrilos modernos. Todo ello sugiere que, incluso en una etapa temprana de la evolución del grupo, algunos crocodilomorfos ya disponían de una anatomía torácica muy sofisticada.

“Estos rasgos nos indican que, a pesar de ser un animal primitivo, ya estaba muy bien adaptado a un estilo de vida semiaquático”, concluye Castillo-Visa.

Detall de la caixa toràcica de l'exemplar on s'han identificat teixits tous excepcionalment preservats. Les estructures ressaltades (en tonalitats blavoses) corresponen a restes de cartílag associades a les costelles ventrals.(adaptat a partir de Castillo-Visa, O. et al).

Detalle de la caja torácica del ejemplar donde se han identificado tejidos blandos excepcionalmente preservados.
Las estructuras resaltadas (en tonalidades azuladas) corresponden a restos de cartílago asociados a las costillas ventrales, (adaptado a partir de Castillo-Visa, O. et al).

Pero el hallazgo más sorprendente es la evidencia de un patrón de coloración conservado en la cola. En algunas escamas de la zona caudal, la luz UV hace visibles bandas claras y oscuras dispuestas transversalmente, un patrón que los investigadores interpretan como coloración original del animal. Estas bandas podrían haber tenido una función de camuflaje disruptivo, es decir, ayudar a romper visualmente la silueta del cuerpo. Si esta interpretación se confirma, Montsecosuchus se convertiría en el miembro más antiguo de los cocodrilomorfos con coloración preservada.

“De momento no podemos asegurar de qué color era la cola del cocodrilo, pero sería esperable que no fuese tan diferente de las especies actuales, que también muestran patrones de coloración distintos”, explica Albert G. Sellés, coautor del artículo.

Detall de la cua d’un exemplar d'Alligator mississippiensis de les col·leccions del Museu de Ciències Naturals de Barcelona que mostra diferents bandes de coloració (Foto: Óscar Castillo)

Detalle de la cola de un ejemplar de Alligator mississippiensis de las colecciones del Museu de Ciències Naturals de Barcelona que muestra diferentes bandas de coloración (Foto: Óscar Castillo)

Los resultados del estudio aportan información clave sobre la evolución temprana de la piel, la respiración y la biología externa de los crocodilomorfos, y demuestran la importancia del registro fósil catalán para entender la historia evolutiva de los vertebrados.

Además de Óscar Castillo-Visa y Albert G. Sellés, han participado en la investigación Àngel Galobart (Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont y director del Museu de la Conca-Dellà), y Phil Bell, de la University of New England.

La investigación ha sido financiada principalmente por los proyectos VEBPI, PLEC2021-007903 y ARQ001SOL-173-2022, con apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el programa NextGenerationEU/PRTR, el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el programa CERCA..

La Pedrera de Meià, un yacimiento excepcional  

La Pedrera de Meià es considerada un Konservat-Lagerstätte, es decir, un yacimiento de excepcional preservación donde los fósiles no conservan solo los huesos, sino también partes blandas que raramente fosilizan. Este valor científico ha hecho del yacimiento un referente para estudiar peces, anfibios, reptiles y plantas del Cretácico inferior. A fecha de hoy se han recuperado más de 8.000 ejemplares fósiles.

Los fósiles de este yacimiento tan espectacular y tan poco conocido se pueden visitar en el Centre d’Interpretació del Montsec de Meià, en la localidad de Vilanova de Meià, donde se exponen más de un centenar de fósiles de preservación excepcional. El Geoparc Orígens ha desarrollado una página web donde se pueden apreciar los fósiles más representativos. Destacamos la presencia de arañas, moscas, avispas o escarabajos, larvas de insectos, crustáceos, de vertebrados como peces y anfibios y una muestra excepcional de plantas, entre las cuales destaca la Montsechia, la primera angiosperma conocida en el mundo. Este centro forma parte del proyecto Dinosaures dels Pirineus, un conjunto de museos y centros de interpretación que muestran la riqueza paleontológica de los yacimientos del Pirineo catalán.

Artículo original:

Castillo-Visa, O., Bell, P. R., Galobart, À., & Sellés, A. (2026). Soft tissue preservation in the Barremian Montsecosuchus depereti (Neosuchia: Atoposauridae). Zoological Journal of the Linnean Society, 207, zlag076. https://doi.org/10.1093/zoolinnean/zlag076

Last modified on Miércoles, 17 Junio 2026 11:13
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