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Un pequeño cerdo con una gran historia

09 febrer 2026
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A la izquierda, dientes fósiles y fragmentos de mandíbula de Cainochoerus procedentes de la Formación Lemudong’o, en el sur de Kenia (Yang et al., 2026). A la derecha, una comparación de tamaño con una persona adulta. A la izquierda, dientes fósiles y fragmentos de mandíbula de Cainochoerus procedentes de la Formación Lemudong’o, en el sur de Kenia (Yang et al., 2026). A la derecha, una comparación de tamaño con una persona adulta. A la izquierda, dientes fósiles y fragmentos de mandíbula de Cainochoerus procedentes de la Formación Lemudong’o, en el sur de Kenia (Yang et al., 2026). A la derecha, una comparación de tamaño con una persona adulta.

A la izquierda, dientes fósiles y fragmentos de mandíbula de Cainochoerus procedentes de la Formación Lemudong’o, en el sur de Kenia (Yang et al., 2026). A la derecha, una comparación de tamaño con una persona adulta.

El cerdo extinto Cainochoerus vivió en el este de África durante el Mioceno, hace unos 6 millones de años, y era mucho más pequeño en que los cerdos africanos actuales. Ahora, un equipo de investigación en paleontología ha descubierto mandíbulas y dientes fósiles en el yacimiento de Lemudong’o, en el Rift del sur de Kenia. El descubrimiento documenta por primera vez la presencia de la especie en esta zona, por lo que amplía su distribución geográfica conocida.

Cuando pensamos en las sabanas del este de África, solemos imaginar animales como elefantes y jirafas, quizá un león persiguiendo a un facóquero. Pero hace seis millones de años, el escenario era algo distinto. El entorno se parecía más a un bosque abierto, con monos colobos descansando en los árboles y antílopes de tamaño mediano, como el impala, alimentándose en el sotobosque. De repente, un animal enigmático sale del matorral: un cerdo diminuto, del tamaño de un perro, que desaparece rápidamente entre las sombras. Solo queda el suave crujir de las hojas. Hoy, gracias a nuevos fósiles de mandíbulas y dientes, se ha confirmado que este raro “mini cerdo”, llamado Cainochoerus, habitó también Lemudong’o.

En el estudio, publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, el equipo investigador describe los fósiles que representan la primera aparición de Cainochoerus en este yacimiento de seis millones de años de antigüedad. Entre los restos se encuentra un premolar deciduo superior, el primer diente de leche atribuido a esta especie en el este de África. «Encontrar Cainochoerus en Lemudong’o fue una gran sorpresa», explica Deming Yang, autor principal del artículo y profesor en la Midwestern University. «A primera vista, sus dientes parecen de mono. De hecho, tardamos dos años tras llevarlos a los Museos Nacionales de Kenia en cofirmar que se trataban de Cainochoerus. Hizo falta algo más que una simple inspección».

Cainochoerus ocupa una rama muy particular en el árbol evolutivo de los cerdos. Mientras la mayoría de sus parientes evolucionaron hacia tamaños cada vez mayores, este linaje siguió el camino opuesto y se volvió extraordinariamente pequeño, un rasgo que sigue intrigando a los investigadores. «Cainochoerus es mucho más pequeño que los cerdos que conocemos hoy en África», señala Yang. «El cerdo africano más pequeño actual es el facóquero, que pesa unos 60 kilos. En cambio, se estima que Cainochoerus pesaba entre 5 y 10 kilos, más o menos como un duiker pequeño». Sus dientes, con un aspecto similar a los de los monos, sugieren que se alimentaba principalmente de hojas y frutos cerca del suelo.

Aunque se han encontrado restos de Cainochoerus en varios yacimientos africanos, desde Sudáfrica hasta Kenia, y a lo largo de varios millones de años, son extremadamente raros. Cada nuevo hallazgo aporta información clave sobre su distribución y su historia evolutiva. Los nuevos fósiles de Lemudong’o coinciden con los encontrados en Langebaanweg, en Sudáfrica, y en Lothagam, al norte de Kenia. Este descubrimiento añade un nuevo punto en el mapa y sugiere que Cainochoerus estuvo ampliamente distribuido entre hace unos 7 y 5 millones de años.

Más allá de sumar una especie a la lista, este hallazgo ayuda a reconstruir cómo eran los ecosistemas africanos del pasado y cómo se conectaban entre sí. Saber cuándo y dónde vivió este animal permite a los científicos plantearse nuevas preguntas: ¿por qué evolucionó hacia un tamaño tan pequeño?, ¿qué papel desempeñó en la red trófica?, ¿cómo respondió a los cambios climáticos que transformaron África durante el Neógeno tardío, una época clave en la evolución de nuestros propios antepasados? «Esperamos encontrar más fósiles fascinantes como Cainochoerus en el futuro», afirma Ashley Hammond, coautora del estudio en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA). «Cualquier fósil de este periodo en África aporta información fundamental sobre el paleoambiente en el que comenzaron a evolucionar los antepasados humanos. Todas estas piezas son esenciales para completar el rompecabezas».

Así que la próxima vez que imagines un antiguo ecosistema del este de África, no olvides los pequeños animales que se movían entre la vegetación. Entre grandes herbívoros y antepasados humanos, Cainochoerus ocupaba su propio nicho, un recordatorio de lo diverso e inesperado que ha sido siempre el mundo natural.

 

Texto de Deming Yang

Imagen principal: A la izquierda, dientes fósiles y fragmentos de mandíbula de Cainochoerus procedentes de la Formación Lemudong’o, en el sur de Kenia (Yang et al., 2026). A la derecha, una comparación de tamaño con una persona adulta.

Artículo original:

  • Yang, D., Manthi, F. K., DiMaggio, E. N., Arenson, J. L., Ambrose, S. H., Souron, A., & Hammond, A. S. (2025). The first occurrence of Cainochoerus (Mammalia, Artiodactyla, Suidae) from the late Miocene Lemudong’o Formation, Kenya. Journal of Vertebrate Paleontology. https://doi.org/10.1080/02724634.2025.2583028

Last modified on Dimarts, 10 Febrer 2026 12:13
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Pere Figuerola

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